escrito por: David Gómez | Editor
La alta gerencia acude a las consultoras de management, el departamento de marketing llama a las agencias de publicidad y el área contable busca el apoyo de auditores externos. Esto es normal en toda empresa. Lo que todavía no es regla es que el departamento de IT –en Uruguay– busque apoyo de especialistas que lo asesoren en mejores prácticas y orienten en una estrategia clara para alinear las tecnologías al negocio.
Pero eso viene cambiando, aunque sin mucho apuro. Bien lo saben Ignacio Rico y Diego Pasadore, directores de Tigma, una consultora en gestión tecnológica que surgió en 2001 para dar respuesta a la creciente necesidad de profesionalizar la gestión de IT. Su misión ha sido la de acabar con los misterios en los costos, las improvisaciones por la falta de estrategia y la tecnología de aportaciones limitadas.
“Nuestro foco es asesorar y apoyar a las empresas. No somos auditores. Buscamos ayudar a que haya orden, más oportunidades y un mayor impacto de la tecnología en el negocio”, explicó Passadore. “No vendemos software ni hardware. Nuestro objetivo es que IT se alinee a los objetivos de la empresa, agregue valor y produzca retorno”, agregó Rico.
La realidad
¿Por qué se hace necesaria la consultoría en esta área? Son muchas las razones. Pero una de las principales es, de acuerdo a Rico, que “muchas veces está divorciado la alta gerencia del departamento de IT”. La mayoría de las veces, el gran causal de esta separación es la falta de entendimiento y desconocimiento.
Los técnicos pueden ser muy técnicos a la hora de transmitir conceptos y no conocen mucho acerca del negocio de la compañía. En tanto, los perfiles gerenciales tienden a no entender o desconocen las formas en que IT puede agregar valor. Y en todo esto hay muchos preconceptos. “Muchas veces presuponen que el departamento de tecnología solo arregla máquinas o mantiene el servidor. Cuando en realidad puede ofrecer mucho más”, acotó Passadore.
Otro hecho que ocurre es que los recursos para IT son limitados. Es el departamento que queda último en la lista, al punto que a veces no le toca nada. En vez de ver inversiones en mejorar la tecnología, se las ve como gastos que se pueden posponer. Incluso, tanto desconocimiento hay a veces que al frente de los departamentos de IT hay perfiles recién egresados, que carecen de experiencia para la toma de decisiones que a veces son trascendentales.
Los problemas
Esta coyuntura termina afectando negativamente a la empresa. A veces dilatando los tiempos para alcanzar objetivos u ocasionando inversiones que no generan retorno y se vuelven pérdida.
Un buen ejemplo de los problemas que ocasiona el mencionado divorcio, relató Rico, es que a la hora de comprar software las empresas no saben que es lo que necesitan ni tampoco saben cómo pedirlo. “Luego se llevan un chasco, porque pagaron por algo que no necesitaban o los tiempos de desarrollo se extienden y los costos se van de margen”, explicó el asesor.
“Es en ese tipo de situaciones que nosotros actuamos”, agregó Passadore, quien detalló que “trabajando estrechamente con la alta gerencia, ayudamos a que el dinero invertido en IT valga la pena: primero concentrándonos en responder la pregunta ‘¿dónde estamos a nivel tecnológico?’, que es la base para responder luego ‘¿a dónde tenemos que ir y cómo, para apoyar el plan de negocios?’, y así generar un valor real, logrando ventajas competitivas”.
Socio de negocios
La filosofía de Tigma es acompañar a la empresa en cada una de sus decisiones, por eso más que asesores, prefieren ser vistos como socios de negocio. “Nosotros trabajamos delineando un plan estratégico que queda muy atado a los objetivos del negocio. Esto requiere mucho compromiso, sobre todo porque IT toca todos los puntos sensibles de la empresa”, sostuvo Rico.
Por esa razón la confianza es fundamental. Este, junto al conocimiento exclusivo de la gestión en IT, es uno de los principales activos que tiene Tigma, avalada por la experiencia de sus socios y que empresas como Casa de Galicia, Mosca y Red Pagos los hayan escogido para reorientar los gastos e inversiones tecnológicas a resultados tangibles de alto retorno.
Tigma tiene una política de honorarios que se cobran por proyecto o un fee mensual dependiendo de los servicios. En ambos casos priorizando la previsibilidad para el cliente. “Trabajamos con la expectativa del cliente. Definimos todo desde el principio para que todo fluya mejor y el nivel de inversión sea el acordado”, finalizó Passadore.
© David Gómez | 2010 | Este artículo fue publicado originalmente en el suplemento Café&Negocios de El Observador (14/3/2010)






