escrito por: David Gómez | Editor

El 30 de mayo de 2008 fue una fecha muy significativa para los desarrolladores de aplicaciones. Ese día, luego de mucho escepticismo y reclamos, el CEO de Apple, Steve Jobs, anunció la decisión de la empresa de abrir la plataforma iPhone al software de terceros.
La noticia no pudo ser mejor. No solo porque dibujaba un nuevo horizonte creativo, sino porque el éxito del teléfono de la manzana –con una enorme masa cautiva de usuarios– extendía las oportunidades de negocio. Miles de empresas y profesionales independientes se vieron atraídos por este mercado, al que ahora comienzan a desembarcar algunos uruguayos con los que conversó Café & Negocios.
Fiebre por la manzana
De por sí la masificación de los celulares en todo el mundo está desarrollando todo un mercado de aplicaciones para móviles, pero lo que se vive con el iPhone es extremo. Algunos no dudan en afirmar que se trata de una nueva fiebre del oro. Y no es para menos, pues en la web pululan las historias de aquellos que pudieron–y aún lo hacen– dar una mordida a la manzana.
Algunos ejemplos: Brian Greenstone creó el juego Cro-Mag Rally, que le reportó US$ 5 millones en tan solo cinco meses; a Ge Wang y Jeff Smith idear Ocarina (que convierte el teléfono en instrumento de viento) les valió
US$ 1 millón en un año; Steve Demeter hizo una aplicación llamada Trism durante las noches y fines de semana que tenía libres, y en dos meses ganó US$ 250 mil; en tanto, Eliza Block creó un puzzle que le reporta US$ 2 mil por día.
Retorno soñado
A simple vista no resulta muy complicado emprender en este sector. Desarrollar una aplicación no demanda mucho (ver nota aparte).
Incluso, mucha gente aporta la idea y contrata a alguien que la desarrolle. Luego, se ocupa del marketing de la aplicación. Una inversión en mano de obra que implique unos US$ 1.500, puede llegar a tener un retorno de US$ 500 mil.
El mismísimo Jobs se ha asombrado de todo este fenómeno: “Nunca en nuestra carrera habíamos visto nada parecido”, dijo.
Cuento de hadas
Lo cierto es que son muy pocas las aplicaciones que han sido tocadas por la varita. La idea tiene que ser muy buena como para enfrentar la altísima competencia que hay en la tienda de Apple. La AppStore alberga más de 35 mil aplicaciones.
Para el ingeniero uruguayo Gabriel López, director de Southlabs –un emprendimiento que nació para volcarse de lleno al mercado de iPhone–, hay que tomar el asunto con pinzas.
“Creo que es engañosamente fácil emprender hoy para la plataforma. Existe una suerte de fiebre de oro a lo Far West, con programadores de todo el mundo que dejan sus trabajos y se ponen a desarrollar para iPhone lo cual lo convierte en un ámbito de alta competitividad. Por cada historia de éxito, hay cientos de fracasos que no son publicitados. No hay que ser ingenuos”, advirtió
Se cocina aquí
Southlabs trabaja en el desarrollo de SmartUnits, un conversor de unidades, y prepara una plataforma de gestión de contenido de Microsoft, dónde todavía hay poca competencia.
Por su parte, Luis Pandolfi, de Infocorp, señaló que en esa empresa están trabajando para varios clientes que han resuelto extender sus aplicaciones a la plataforma iPhone.
Otra de las compañías uruguayas que se introdujo en este mercado es Kalio. Su director, Sebastián Fernández, señaló que incursionaron en los videojuegos, ya que “el iPhone es una excelente plataforma para desarrollar juegos que logró meterse y hacer mella en un mercado dominado básicamente por Nintendo, con su producto DS, y Sony con la PSP”.
En tanto, Thecanuto también decidió incluir una línea de negocios que brindara servicios de desarrollo de aplicaciones para iPhone. Daniel Do Carmo, uno de sus directores, dijo que atienden clientes locales e internacionales y ahora están enfocaos en desarrollar un proyecto relacionado con la medicina y el área del conocimiento.
Tercerizar es negocio
Al respecto de este tipo de servicios, López, de Southlabs, explicó que hoy en día se están cotizando muy bien las horas de programador iPhone, lo cual permite pensar en la venta de fabricación de aplicaciones para terceros. “Cada vez más son las empresas que quieren tener presencia en el dispositivo, con sus propias aplicaciones”, aseguró.
Mercado amplio
Ahora bien, ¿qué oportunidades hay realmente en este mercado?
Para Fernández de Kalio el tamaño del mercado es el gran gancho. “Hay 40 millones de dispositivos y prácticamente es un canal que permite llegar al mundo entero. Actualmente hay una oportunidad para empresas pequeñas y desarrolladores independientes”, comentó. Sin embargo, el empresario advierte que el tiempo se va agotando: “Cada vez hay más gente, las empresas grandes de desarrollo están entrando y los precios de las aplicaciones, sobre todo los juegos, ha bajado enormemente; el promedio es de US$ 2”.
The long tail
Ante ese panorama, López de Southlabs piensa que en este mercado en expansión, con una variedad muy alta de nichos se podría argumentar con una filosofía más tipo The Long Tail (expresión acuñada para describir fenómenos como Amazon.com, gran inventario de productos que pese a no ser muy populares, es capaz de generar ingresos): “Quizás no para ganar millones, pero como una forma de ir generando vías adicionales de ingresos, que puedan tener sentido en una estrategia de negocios más amplia”.
Por su parte, el gerente de Desarrollo de Infocorp, Juan Pablo Nuñez, consideró que hay oportunidades en todos los planos. “En particular nosotros nos enfocamos mayoritariamente a aplicaciones empresariales, sin descartar la construcción de otro tipo a futuro. Cada vez surgen dispositivos con mayores capacidades y los usuarios demandan la posibilidad de operar para realizar funciones que antes accedían en sus oficinas o mediante un browser. Es una oportunidad para pensar nuevos servicios, nuevas formas de relacionarse con los clientes, y así diferenciarse”, dijo.
En sintonía, Do Carmo, de Thecanuto, sostuvo que el futuro del acceso a la información cada vez más va a pasar por dispositivos móviles en muchos aspectos de la vida cotidiana.
En ese sentido, agregó que “las empresas, que cada vez más requieren sistemas para mejorar su competitividad y productividad , verán en iPhone un dispositivo ideal para sus empleados. También como una forma ideal de llegar directamente a los clientes”.
El imán de Apple
Esto fue precisamente lo que entendió (¿o impuso?) Apple. Los clientes deseaban terminales que hicieran de todo: localizar un restaurant, conocer el pronóstico del clima, consultar cotizaciones o conocer las últimas noticias con solo presionar una tecla (virtual).
El iPhone es un dispositivo que concentra varias funcionalidades muy novedosas como el acelerómetro, el multitouch y el GPS, que lo hacen una base ideal para la creación de aplicaciones innovadoras. Esto es un gancho para atraer desarrolladores ávidos de aplicar su creatividad. “La extensión de los límites creativos que nos propone la plataforma iPhone fue lo que nos atrajo”, confesó De Carmo, de Thecanuto.
De hecho, el teléfono acapara la atención de la mayoría de los desarrolladores de aplicaciones para celulares (ver gráficos).
Otro motivo para explicar esto es que Apple cuenta con un solo dispositivo, frente a la diversidad de aparatos que tienen firmas como Nokia. Eso implica diferentes configuraciones, y por lo tanto convierte el diseño de programas en algo más difícil, lento y costoso.
App Store: la clave
Pero sin duda lo que ha hecho que más y más personas se vuelquen a crear aplicaciones para iPhone es el modelo de negocios que impuso Apple con su App Store.
En palabras del director de Southlabs: “Es muy innovador. Ya que le permite al equipo de desarrollo concentrarse en lo que sabe hacer mejor, que es programar, mientras Apple resuelve toda la infraestructura de publicación, descarga, y cobro, por un porcentaje del valor, por supuesto”.
En efecto, la comisión por venta de aplicación es de un 30% para la compañía de Jobs, y el restante 70% para el creador de la aplicación.
El CEO de Apple justifica que ese “pequeño margen” para cubrir los gastos que genera mantener la tienda y las comisiones de tarjetas de crédito.
Tampoco hay que obviar que para tener acceso a la AppStore hay que pagar US$ 100 por año, aunque sean gratuitas las aplicaciones que se distribuyan.
Ingresos por publicidad
En promedio las aplicaciones pagas se venden a menos de US$ 2. “Esto convierte el proceso de compra en más emocional, menos meditado. Lo cual habilita el éxito de aplicaciones simples, con procesos de desarrollo en el orden de las semanas, donde el valor está básicamente en el atractivo de la idea”, explicó López.
El precio no está mal si por lo menos hay unas 15 descargas al día; eso significa unos US$ 900 al mes. Pero algunos no logran ni eso.
Por ello apelan a crear aplicaciones de descarga gratuita, lo que garantiza tener más popularidad y un mayor número de descargas. La forma de monetizarlas es mediante la inclusión de publicidad. Para ello se pueden usar servicios como AdMob.
La batalla por el contenido
Con el iPhone quedó bien claro que la batalla en el terreno de los celulares, y en otras plataformas digitales como la web y la TV, no se libra a nivel soporte. Lo que importa es el contenido.
Por ello es que el resto de la industria de la telefonía móvil está tratando de seguir los pasos de la empresa de la manzana. Muestra de ello es que han aparecido como hongos tiendas similares a la App Store: el Android Market de Google, la OVI Store de Nokia y la BlackBerry App World, entre otras.
Con este tipo de movimientos no es de extrañar que el mercado de las aplicaciones para celulares llegue a dimensiones extraordinarias. “Será tan grande como Internet”, sostiene, al respecto, un informe de la tienda independiente GetJar, que asegura que para 2020 habrán más de 10 millones de apps disponibles.
Saturación
A pesar de toda esta movida, GetJar pronostica que se generará una saturación que traerá un desinterés por ese mercado. “Estimamos el 90% de los desarrolladores actuales lo abandonarán; simplemente porque no obtendrán un retorno de sus inversiones o al menos lo suficiente para dedicarse a ello”, dice el informe.





