Por David Gómez | Editor
Si muchos pensaron que la gente de IT es rara y muy particular, es porque no conocen a ningún game designer. Perfiles multifacéticos; híbridos de geek con artistas; estos profesionales tienen permitido mezclar diversión con negocios, y sudan pasión por lo que hacen. En Uruguay cada vez son más, y suceden más cosas, síntoma de que la industria de videojuegos local sigue pujante y tratando de romper la barrera del anonimato.
Esta semana, con la visita de Juan Gril –referente de esta industria a nivel regional–, muchos de los protagonistas de este sector se dieron cita en la Universidad ORT. El argentino, quien estuvo al frente de Yahoo! Games Studios y ahora dirige su propia empresa, Joju Games, fue la escusa perfecta para juntarse, aprender, repasar algunos éxitos y sentarse a reflexionar y planificar como seguir mejorando.
En total, Gril brindó tres workshops: uno dirigido al público en general, otro para los estudiantes de la carrera de Diseño de Videojuegos de ORT, y un tercero en que participaron los game studios locales. Entre otros, estuvieron presentes empresas como Trojan Chikens, Batoví Games, Gamesoft y Kalio, además de Gonzalo Frasca, director de Powerful Robot, quien amenizó la jornada con sus picantes reflexiones.
Para este empresario, que acumula horas de vuelo en lo que hace, la industria uruguaya de videojuegos pasa por un buen momento, cuenta con estudios de un alto nivel en la calidad de sus trabajos y talento humano, y tiene muchas chances de seguir creciendo. “Sin lugar a dudas, que todo este ecosistema pinta muy bien”, dijo a Café&Negocios.
Gestión
Sin embargo, en Uruguay no existe, a excepción de Powerful (y depende la regla con que se mida), grandes estudios de videojuegos. Por lo general son boutiques formadas por emprendedores o equipos de pocas personas, y que la mayoría de proyectos que realizan son juegos “chicos”; aunque esto no quita que sean masivos, de gran calidad y para clientes de primera. Pero Uruguay tiene bastante talento –tampoco nada que envidiar– como para ir más lejos aún.
Con el workshop, Grill compartió su experiencia de cómo hizo crecer un estudio de una sola persona hasta llevarlo a un equipo de unos 20 miembros que desarrolla hasta cinco proyectos a la vez. Durante el talle, el ex Yahoo! tocó temas como Project Management, el organigrama más óptimo, la organización de equipos y el desarrollo de habilidades, la búsqueda de clientes, el armado de propuestas, el financiamiento, detalles técnicos como la programación, el arte y el sonido, así como los posibles modelos de negocio.
El negocio
Gril desmitificó ciertas falacias sobre los estudios de videojuegos. Para él es sencillo: “somos un proveedor más de servicios. Entonces, las líneas de producción deben estar atadas a eso. No hay vuelta”. Y en esta misma línea señaló que enfrentan los mismos problemas que cualquier otra empresa de este tipo, así como los propios. Por ejemplo, hoy existe mucha competencia, y aunque hay cierta preferencia por Latinoamérica, los precios de Asia muchas veces inclinan la balanza.
Pero más allá de eso, dejó en claro el compromiso que significa desarrollar diversión. “Tenemos que entender que cuando nos metemos en esto, vamos a pasar horas sin dormir y fines de semana sin descansar. Esta profesión es una rama del arte, así que por naturaleza se descansa poco, porque las cosas tienen que salir”, comentó.
Equipos
Este tópico fue uno de los que más desarrolló Gril. Se refirió a cuál es el mejor organigrama de trabajo, a cómo se debe gestionar el talento y a la previsión del desarrollo profesional de cada integrante.
El experto comentó que en su caso, el equipo de Joju está deslocalizado; los 19 integrantes teletrabajan. Esto se debe a varios motivos: hay una tendencia global a trabajar en equipos deslocalizados; además de que el talento es escaso, los costos deben estar bajo control y la gente necesita tener vida. “Trabajamos hasta tarde, pero lo menos estamos en casa para la cena”, dijo con mucha alegría.
Para Gril, quien tiene en Skype un gran aliado para realizar las reuniones virtuales con su equipo, la distancia no es un problema para entrenar a los suyos y sacar los proyectos adelante. Tampoco lo es para sentirse cercano y llevar a cabo un buen liderazgo: “uno siempre tiene que estar mirando la gente que tiene, y ver como la puede llevar al siguiente nivel. Más allá del organigrama, hay que adaptar la empresa a las habilidades orgánicas que cada uno tiene. También hay que saber asignar a los proyectos según los skills y perfil de cada uno”.
Además, agregó que “no se puede tener a las personas haciendo lo mismo durante años. Es importante pensar en la previsión de carrera para tu equipo y en la motivación”. Al respecto de esta última, explicó que este año tomó la decisión de “no crear juegos que no apasionan a los desarrolladores”.
Todo juego necesita por lo menos un programador, un artista y un productor, y este último resulta fundamental tanto para Gril como para Frasca. “Tiene que haber un productor, cuyo rol depende de desarrollar mucha experiencia, habilidades y poner mucha voluntad. Es un tipo muy multifacético, que lleva a todos adelantes, y que administra la ‘pila’ del dinero para que baje en los tiempos que tiene que ser”, describió Gril.
Handicaps
En cuanto a las habilidades, los presentes no tuvieron problema en reconocer sus carencias; sobre todo a nivel relaciones; esenciales para los negocios. Frasca lo resumió de la siguiente manera: “que me perdonen, pero en videojuegos somos una manga de nerds. Es necesario que desarrollemos social skills, porque luego viene la gente de negocios y nos comevivos”.
Otra dolencia para este sector es el desarrollo de negocios y la inversión que se necesita para alcanzar a cerrar un solo proyecto. “De BizDev en cualquier proyecto se te va toda una guita. Nomás tengas que ir desde acá a EEUU se te van como US$ 6 mil por viaje. Y por lo menos tenés que dar dos veces la cara al año frente al cliente o tu publisher. Y a veces con solo un viaje no alcanza, tenes que insistir, insistir e insistir”, detalló Gril.
Y una duda que tienen muchos estudios es en cuanto a su modelo de negocios: ¿vender a clientes finales, vender a grandes estudios y editores, o desarrollar de forma independiente? “Cuando trabajas con publishers ganás mucho menos. Pero cuando trabajas independientemente pasas más estresado, porque está en juego toda tu guita. Al final del día vos tenés que tener una buena infraestructura de gente, diseño y tecnología, para así luego poder llegar más lejos”, reflexionó Gril y Fraca agregó: “el negocio del publisher es el que hace plata; como desarrollador es muy difícil que te enriquezcas”.
Recapitulando, este es un negocio en que hay que tener pasión, que puede llegar a ser muy rentable, y hay que lucharla, porque los estudios de videojuegos tienen los mismos problemas que acarrea una empresa de servicios, pero con el plus de que se divierten mucho más.
© David Gómez | 2010 | Esta nota fue originalmente publicada en Café&Negocios de El Observador







