Por Gabriel Fagúndez de los Reyes

Los tiempos han cambiado, y con ello las costumbres. Los trabajos de hoy en día requieren estar continuamente conectados mediante un teléfono móvil por cualquier problema que surja espontáneamente, y según un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, hacer uso de la tecnología inalámbrica añade 10 días laborales extra en promedio a cada persona.
Las cifras son determinantes, ya que de 1.000 británicos encuestados, el 24% se sienten estresados por el hecho de estar siempre “disponibles” para ser llamados a sus equipos. De ellos, más de un cuarto utiliza sus smartphones los fines de semana, y el 22% de los que sí lo apagan, de todas formas revisan su correo electrónico. En cuanto a las diferencias entre géneros, mientras que solo un tercio de los hombres apagan el BlackBerry durante el fin de semana, más de la mitad de las mujeres lo deja inactivo.
En conclusión estos datos no hacen más que confirmar los efectos de un siglo XXI cargado de cambios gracias a la tecnología, donde el concepto de la jornada laboral ya no es el mismo, y además existen muchos trabajos que no requieren de una presencia física, antes imposible. Está en cada uno separar los horarios y no permitir que un móvil nos domine, ni siquiera en caso de urgencia, ya que no se debe olvidar lo más vital, estar con la familia, amigos, entre otros.
Vía | Gizmología






