Por alex
No entiendo la manía por la hiper-movilidad. ¿Es necesario tener video móvil en cada dispositivo que cargamos, aunque la calidad o visualización nos deje los ojos rojos y llorosos?
Conozco gente que carga video y audio en más de tres dispositivos a la vez: un Nokia N95 para ver videos online y llamar, un iPod Touch para escuchar música y ver videos, y una portátil para PowerPoint y películas.
Me aburro con imaginarme a esa persona cargando y modificando las listas de reproducciones en sus tres aparatos.
Soy de los que piensa que la conectividad y movilidad no debería pasar por algo tan superfluo como poder mirar Padre de Familia en un bus de Montevideo a Trinidad.
Heladeras parlantes.-
Hace un tiempo fui al lanzamiento de una heladera –hermosa, cromada, excesiva– que tenía una pantalla táctil que mostraba la hora, el estado del tiempo y hasta permitía navegar en Internet. Mi pregunta al ejecutivo de cuentas fue: ¿Esta es una treta para mantener al servicio doméstico encerrado en la cocina? La respuesta corporativa incluyó palabras como “comodidad”, “calidad de vida” y “tecnología de punta”.
Pero no terminó de cerrarme la idea. A fin de cuentas, el exceso de comodidad produce lo contrario: tenemos duplicados los mismos servicios en el mp4, el celular, la XBOX, la notebook, el radio despertador, la TV digital… ¿y encima una heladera que nos permite enviar mensajes de voz por mail? Y esta es la parte en que comienzo a sonar como un apocalíptico, porque no sólo no entiendo el exceso de movilidad, acabo de darme cuenta que tampoco entiendo cuando los productos quieren ser todo-en-uno.
Primero mi comodidad.-
Tengo un iPod Shufle de 1Gb que me acompaña a todos lados. Con su pinza se agarra fuerte del cinto o del bolsillo interior del saco y no me deja a pie. Además de permanecer oculto cuando camino por las calles, su batería es increíble: dura lo que lleva un viaje de avión de Buenos Aires a Panamá. No puedo pedir más.
Mis amigos no entienden por qué me fascina no ver qué temas siguen a continuación o la imposibilidad de trabajar con carpetas, ni que no haya comprado uno con pantalla táctil y capacidad de reproducir videos o mostrarme el mejor camino para llegar a alguna de esas calles entreveradas de Carrasco.
La respuesta es simple. Conozco el playlist de memoria, está ordenado por estados de ánimo, no necesito una pantalla táctil que deba sacar en medio de la calle para buscar entre canciones y exponerme a los cacos. Y sin dudas, nunca se me ocurriría mirar una película en una pantalla tan chica. Si quiero ver fotos, las tengo en la portátil, luego que las bajo de la cámara.
De todos modos, para aquellos que no son tan rígidos como yo y piensan que pueden sacarle jugo a un aparato de éstos (pantalludos y arrogantes) entren a MercadoLibre y bajo los keywords “iPod” y “Uruguay” encontrarán opciones para cada bolsillo y grado de dependencia tecnológica.
Para despedirme y abrir un poco la cancha les propongo compartir su playlist actual. Comienzo con el mío, en orden de discos almacenados.
iPod Shuffle 1GB.-
- The best of Yoshida Brothers
- Love 2- Air
- Voltaic – Bjork
- Third – Portishead
- Je nous Aime – Claude Challe
- Late Night Tales- Air – Morcheeba
- Madama Butterfly, Highlights
- The ealy piano works – Satie
- Utabautayun – Ikue Asazaki
- Out of Season – Beth Gibbons
- Petals, a Minnie Ripperton Collection
- The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars – Bowie
- Tommy – The Who
- City Reading – Air







