Por alex

No soy mis estados

No soy mis estados

Mis familiares deben pensar que estoy loco. Tienen motivos ya que, por rebote, muchas veces leen mis estados en Twitter y Facebook. No porque yo lo quiera, sino por compartir contactos en común y no filtrar los comentarios que realizo.

Me tomó un tiempo descubrir los filtros de Facebook para que determinada gente no pudiera ver las fotos donde me etiquetan (siempre en situaciones incómodas o hilarantes) o los comentarios de los demás en mi muro.

“Es un milagro que hayas llegado a tu casa vivo”, dice alguno tras una fiesta. Y por más que se trata de una exageración o un juego entre amigos, el resto de los contactos no tiene por qué saberlo.

Además, los jefes o compañeros de trabajo pueden armarse una composición de lugar incorrecta. Los primeros pueden pensar al ver las fotos de las vacaciones que a uno le pagan demasiado – y sí, de hecho es un pensamiento recurrente en algunos. Y los segundos pueden ver razones ocultas que expliquen aquel día que uno faltó por un dolor de barriga… “Seguro está tirado en una cuneta, como en la foto esa que le sacaron hace un mes, con el porrón de ginebra Bols”, podrán aventurar.

Cada uno es una telenovela
Si bien es un tema del que se ha escrito mucho, sigue preocupándome la imagen que la gente puede dar a través de las redes sociales, lo poco que filtra la información a los contactos –e incluso a aquellos que no lo son–  y las diferentes lecturas que se pueden realizar sobre un evento.

Es que Facebook, una red social que a veces se parece peligrosamente a un gran diván, no deja de ser un gigantesco juego de gestión de información. Esto incluye determinar el camino que sigue la noticia, detectar aquellos temas que mueven a la gente y hacer un poco de auto marketing.

Nada más cierto que los vaticinios que arriesgaban que cada persona terminaría convirtiéndose en un medio en sí mismo. También, a medida que uno va generando y manteniendo una audiencia, se da cuenta que lejos de ser solo un lugar donde pululan  aplicaciones que muestran el futuro a través de galletitas de la fortuna o cartas mágicas, se trata de un buen sitio para llevar la comunicación un paso más adelante y denunciar un mal servicio o convocar a un encuentro espontáneo para manifestarse.

No estamos lejos, viéndolo con un poco de distancia, de la popularización de posteadores pagos o esponsoreados que se moverán entre los distintos perfiles de usuarios encarrilando la comunicación a gusto. Ya sucede, pero se hará mucho más común.

Por tu bien, te filtro
Para empezar a filtrar los comentarios y visibilidad de eventos en Facebook basta con ingresar el usuario, ir a la pestaña de Perfil y una vez allí, en la esquina superior derecha de la pantalla acceder a Configuración. En la opción Privacidad se puede determinar qué personas ven o no sus comentarios, quién puede publicar en el muro, y a qué usuarios están abiertas las fotografías.

En mi caso, he optado por filtrar la visibilidad de comentarios para compañeros de trabajo y posibles clientes. Es una buena salida para evitar que se enojen cuando envían una solicitud de amistad y usted la rebota.

Estados que reciben más comentarios, según mi experiencia:

  • Quejarse del transporte público
  • Elecciones
  • Aquellos donde uno queda mal parado (del tipo: “descubrí que las mujeres solo me quieren porque les despierto ternura”)
  • Ensuciar a alguien (por ejemplo: “En un sitio de noticias dicen que encontraron al ex de XXX en una casa de masajes local”)
  • Elevar una queja que toca a la mayoría de los contactos (“Siempre me toca viajar  cerca de mujeres con niños llorones”)
Yo no soy un geek — 30 December 2009

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